TRAYECTOS. APTITUDES Y ACTITUDES
Dentro del complejo entramado que supone hoy el mundo del arte, con distintos tipos de instituciones que por su dinamismo han roto el clásico concepto de museo, críticos, comisarios, o curadores como
gusta decir hoy, ferias para todos los paladares y distintos tipos de estrategias comerciales por parte de un mercado en el que el marketing prima en muchos casos tanto o más que el valor artístico, parece obligado que todos en general y también las galerías en particular, reflexionemos sobre cuál es nuestro papel de cara al artista y al mercado, especialmente para tener claro qué ofrecemos exactamente y dónde generamos valor.
En ese sentido los modelos de negocio de las galerías son tan amplios como situaciones y relaciones personales y contractuales alcancemos a imaginar, pero la base de todo, lo que define y distingue a unos de otros, es el tipo de relaciones que establecen con sus artistas, por lo que día a día se aportan y exigen mutuamente, por las trayectorias que así forjan y por la capacidad de promoción y de aceptación en el mercado que como resultado se producen.
Una de las mayores satisfacciones que este particular mundo ofrece, especialmente para un galerista, es ver crecer a los artistas con los que trabaja. Detectar los talentos y cualidades de una joven promesa y hacer con él el camino hasta la obtención de un cierto reconocimiento es una labor a medio plazo llena de obstáculos, reflexiones, exigencias, riesgos, autocríticas, diálogo, confianza y un necesario afán de superación que propicie el avance. Por otro lado trabajar con artistas que se encuentran en otra etapa de su carrera, fomentando todos esos valores mencionados y afrontando con él nuevos proyectos, resulta también muy estimulante. Pero en ambos casos hay una palabra recurrente y consustancial a la palabra “artista”, ésta es “crecimiento”, y no entiende de edades sino de actitudes.
Esta exposición es un ejemplo de todo lo anterior. Se titula “Trayectos”, y está formada por ocho artistas.
Cuatro de ellos dieron sus primeros pasos en el mercado con nosotros hace ya algunos años. Los otros cuatro los dan en estos momentos, se presentan en esta exposición. Todos tienen, al menos desde mi percepción personal, esos requisitos de talento, compromiso con la obra, sinceridad en sus planteamientos artísticos y afán continuo de superación en sus distintas problemáticas. Hay quien comenzó hace más de una década con nosotros, contando apenas con veintitrés años, y hay quien lo hace ahora con tan solo veintiuno, pero ni entonces ni ahora hubiera detectado el espectador esta juventud a través de la obra por presentar síntomaspor presentar síntomas de inmadurez o de inconsistencia, más bien todo lo contrario, grata sorpresa e interés suscitado por la enorme proyección que se percibe.
Pero para alcanzar todo ese potencial que en un principio se atesora hace falta mantener viva esa actitudde inquietud, búsqueda y continua superación a lo largo de las distintas etapas que constituyen la vida de un artista. Si esto no ocurre, se producirá el amaneramiento y la desidia que no tardará en reflejarse en la obra.
El artista, por definición, debe vivir con medio pie pisando fuera del terreno de la seguridad, ahondando en conceptos y significados y explorando los recursos plásticos necesarios para expresarse. Es nuestra convicción que el arte más interesante lo realizarán los individuos más capaces y con más espíritu de autoexigencia. Velar por que estas actitudes se mantengan, dando oportunidades a los jóvenes que se inician y acompañando a aquellos que afrontan nuevos retos en los distintos momentos de su trayectoria profesional,es nuestra manera de entender la actividad de una galería de arte. La base de todo es la generación del máximo valor artístico en la obra mediante la detección del talento y el fomento de su desarrollo a través del esfuerzo y el compromiso. Así lo entendemos y así lo hacen también los artistas que nos acompañan en este viaje.